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Marcos 2, 23-28: El Sábado Ha Sido Hecho Para El Hombre Y No El Hombre Para El Sábado

16 de Enero 2024     Freddy Araya    

03-06-2019

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos

Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?” Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!”. 

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Hoy terminamos de leer el capítulo dos del Evangelio según San Marcos. El evangelista avanza en presentarnos por un lado la revelación de la autoridad de Jesús y por otro lado la ceguera de los dirigentes judíos; del banquete con los pecadores pasamos a tema del ayuno y de éste, al tema del hambre. Para calmar el hambre los discípulos de Jesús cortan espigas al cruzar los sembrados, esta acción estaba expresamente aceptada en la Sagrada Escritura para cualquier día de la semana, menos para el sábado (Ver Dt 23,26; Ex 34,21). Los fariseos critican, nuevamente, a Jesús porque permite y tolera más de lo que la tradición concedía, como si menospreciara el sábado. Pero el Maestro Nazareno se defiende y defiende a sus discípulos (as) usando un argumento de la Escritura (Ver 1 Sm 21,1-7), de este modo les hace ver a los fariseos que el Rey David, un ferviente devoto del Señor se saltó una norma sagrada debido al hambre de él y sus hombres. Jesús libera la Ley de sobrecargas sofocantes, devolviéndola a su origen en el proyecto de Dios, esto es, la Ley fue dada en favor del ser humano; como dice el salmista “Si tu ley no fuera mi alegría ya habría sucumbido en mi aflicción. Nunca me olvidaré de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida… Yo ansío tu salvación, Señor, y tu ley es toda mi alegría.” (Sal 119,92.93.174) La Ley no es un yugo opresivo, sino liberador. En definitiva, la Ley no es imposición, sino don. ¿Quién es Jesús para interpretar la Ley así? Es alguien que tiene más autoridad que el Rey David, es el Hijo de Hombre, dueño y Señor de la enfermedad y del pecado y del sábado y de la Ley.

¿Vivo las enseñanzas de Jesús como imposición o como don? ¿He descubierto que el plan de Dios es la total felicidad de la persona humana? ¿De qué manera santifico el Día del Señor?

Categories: Evangelio diario

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