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Juan 8, 12-20: Yo soy la luz del mundo

8 de Abril 2019     Freddy Araya    

03-12-2017

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan

Jesús dirigió la palabra a los fariseos, diciendo:
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”.
Los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió:
“Aunque Yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.
Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga, sino Yo y el Padre que me envió.
En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.
Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”.
Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?”
Jesús respondió:
“Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”.
Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.
Palabra del Señor.

Reflexión

Durante toda la semana, veremos a Jesús discutiendo con los judíos, sobre su autoridad, su procedencia y, de alguna manera, anticipando el fin que le espera. En el Evangelio de hoy, Jesús se proclama como Luz del mundo, lo que no deja de ser provocador. Bien sabemos que tener luz en nuestra vida es muy, pero que muy necesario y es así como El Señor se ubica como aquél capaz de ir disipando las tinieblas; Él es quien puede dar sentido a nuestros anhelos y esperanzas, el que puede calmar todas las sed que se nos presentan a los hombres, el que responde a tantos interrogantes y necesidades de dicha y felicidad que todo corazón humano esconde. A menudo nos sentimos débiles, perdidos en un mundo en el que predominan las malas noticias, donde hay tinieblas que no nos dejan ver con claridad el camino. Entonces aparece la Luz, y nos ofrece su brillo, para que sepamos hacia dónde ir. Y nos invita a seguirle. Particularmente, como personas, y juntos, como Iglesia.

A la luz del evangelio de hoy, nos podemos preguntar: ¿Jesús es para nosotros, luz del mundo, luz de mi vida? ¿Es Él quien ilumina el corazón, los proyectos, las actitudes, o me dejo encandilar por luces que me paralizan o encandilan? 

Categories: Evangelio diario

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