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Lucas 1, 39-45: Bendito Es El Fruto De Tu Vientre

21 de Diciembre 2022     Freddy Araya    

22-12-17

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. 

Palabra del Señor.

Reflexión

Estamos en la cuarta semana del Tiempo de Adviento y estamos celebrando la segunda parte de este tiempo, la cual nos invita a preparar la primera venida de Jesús acaecida con su encarnación y Nacimiento en Belén; nos acercamos así a la Solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Seguimos en este día la lectura de los “evangelios de la infancia”, correspondiendo hoy el texto de la Visita de la Virgen María a Santa Isabel, narrado por el evangelista San Lucas. Ya que María Virgen ha aceptado la Palabra de Dios con una fe profunda, demuestra esta misma fe practicando la caridad, visitando a su parienta, para acompañarla en su embarazo. San Lucas nos da varios detalles, el primero es que María va de prisa, con solicitud, lo que indica la preocupación que ella tiene por los demás, luego nos dice que va desde Nazaret, en Galilea, hasta una ciudad de Judá en la montaña, identificada con Ain Karim, que se ubica a 6 km al oeste de Jerusalén. El encuentro de las dos madres es el encuentro de los dos hijos: «Así el Salvador [comenta Orígenes] se acercó hasta Juan par santificar su bautismo… Jesús, en el seno de la Virgen, se apresuró a santificar a Juan, todavía en el seno de su madre». La madre de Juan el Bautista siente como salta de gozo el niño en su seno y reconoce a Jesús con su título de Resucitado: “el Señor”. Es como si Juan empezara ya su misión de preparar el camino para Jesús, reconociendo, por medio de las palabras de su madre, el Señorío mesiánico del Maestro de Nazaret.

¿Cómo puedo imitar la preocupación de María por los demás? ¿Cómo puedo preparar el camino para el Señor? ¿Conozco a alguna mujer embarazada por la cual pueda rezar en estos días?

Categories: Evangelio diario

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