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Mateo 23, 23-26: ¡Ay De Ustedes… Que Descuidan Lo Esencial De La Ley!

23 de Agosto 2022     Freddy Araya    

27-09-2019

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo

Jesús habló diciendo:
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

Palabra del Señor.

Reflexión

Sabemos que San Mateo nos ha mostrado la creciente tensión entre Jesús y la clase dirigente de Israel, en este contexto se presentan las siete maldiciones contra los fariseos. En el día de hoy corresponde leer las que serían la cuarta y quinta de estas maldiciones. Como siempre se dirigen a los escribas y fariseos, llamados hipócritas. En la cuarta, Jesús les reprocha la costumbre de preocuparse de la casuística del diezmo a pagar, hasta por las más insignificantes cosas, dejando de lado lo que, si importa: la justicia que es la perfecta obediencia a la voluntad de Dios, la misericordia que es el amor al prójimo y la fidelidad que es un proceder consecuente y sin doblez. Los fariseos le dan importancia a pagar diezmo por pequeñeces como el comino, pero no a practicar las virtudes de la Ley, cuelan el mosquito y se tragan el camello. «Se tragan camellos [dice Orígenes], porque comenten grandes pecados, pero con frecuencia … muestran su religiosidad en minucias». En la quinta, el Señor refuerza la anterior acusación con la repetición de la palabra ciego, que describe la condición de sus oponentes, y les reprocha que se preocupan por lo externo y no por el interior de la persona, que promuevan el parecer por sobre el ser, que promuevan la belleza de lo externo y no la belleza del corazón puro, que busquen ser reconocidos por los hombres y no por Dios. Al respecto dice Orígenes: «hemos de empeñarnos en ser justos, no simplemente en parecerlo. Pues el que se esfuerza en aparentar ser justo, limpia las cosas por fuera y se preocupa de lo que se ve, pero descuida su corazón y su conciencia».

¿Cuándo he filtrado el mosquito y me he tragado el camello? ¿Busco el reconocimiento de los demás o del Señor? ¿En qué manera vivo la justicia, la misericordia y la fidelidad?

Categories: Evangelio diario

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