Loading

Juan 6, 51-59: Mi Carne Es La Verdadera Comida, Y Mi Sangre, La Verdadera Bebida

23 de Abril 2021     Freddy Araya    

14

0
Compartidos
0

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan

Jesús dijo a los judíos:
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.
Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede damos a comer su carne?”
Jesús les respondió:
“Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él.
Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”.
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.

Reflexión

Seguimos en el Discurso del Pan de Vida y el tema eucarístico que ocupaba un lugar secundario en la primera parte del discurso pasa ahora al primer plano y se transforma en el tema exclusivo de la segunda parte, en este momento del discurso queda claro que la Vida Eterna está condicionada por el comer la carne y beber la sangre de Jesús ya que Él es el agente y la fuente de la salvación, por eso el nuevo vocabulario que se repite con intensidad incluye las palabras: comer, beber, carne y sangre. Con estos términos Jesús se refiere a la Eucaristía sobre todo con la frase “el pan que voy a dar es mi carne para que el mundo viva” (Jn 6,51) que nos recuerda la frase de la Última Cena: “esto es mi cuerpo entregado por ustedes” (Lc 22,19). Las palabras de Jesús son palabras con un profundo sentido sacramental, en ellas Jesús insiste en que es necesario comer su carne y beber su sangre para poder tener Vida; ya no se trata del pan material que él había multiplicado y repartido, tampoco es el maná que cayó del cielo; se trata, en efecto, de la misma persona de Jesús que en la Eucaristía se transforma en comida y bebida verdadera con el fin de que el que los coma tenga la vida eterna. Por eso el fruto de la cena del Señor (Eucaristía) es la permanencia mutua: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.” Por este efecto de la Comunión se define la vida del cristiano; ser discípulo de Cristo significa permanecer en la unión con Él, ser uno con Él, ser un sarmiento unido a la Vid verdadera, ser injertado en Cristo.

¿Es importante la Eucaristía para mí? ¿Hice la Primera Comunión? ¿Ahora que estamos impedidos de ir a la Iglesia, añoro la misa? ¿He participado en Eucaristías online? 

Categories: Evangelio diario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Valoración*