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Marcos 3, 7-12: ¡Tú eres el Hijo de Dios!

23 de Enero 2020     Freddy Araya    

25-11-2017

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos

Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
Porque, como sanaba a muchos todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús acababa de tener un choque grande con las autoridades del pueblo. Todo giraba en torno a la cuestión del sábado, el Día del Señor, hoy, el Evangelio nos presenta un movimiento popular inmenso hacia Jesús, la gente llegaba para encontrarse con Él de los distintos puntos cardinales. Todos quieren verle y tocarle. Es tanta gente y hasta Jesús queda preocupado y pide a los discípulos que tengan a disposición una barca para que la multitud no lo aplastara. Desde la barca hablaba a la multitud.
El texto nos presenta una imagen de Jesús como alguien que posee dotes especiales para sanar enfermos y expulsar demonios, donde acoge al ser humano que sufre, al marginado. Al mismo tiempo se nos habla de alguien que es capaz de buscar un medio nuevo para no dejar de anunciar el Evangelio.

A la luz del texto nos podemos preguntar ¿Soy como la gente de Galilea que sigue a Jesucristo porque me puede sanar?, ¿Por qué lo sigo?

Categories: Evangelio diario

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