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Juan 2, 13-22: El Celo por tu Casa me consumirá

9 de Noviembre 2017     Freddy Araya    

09-11-2017

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 2, 13-22Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó las mesas y dijo a los vendedores de palomas: “Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”.
Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: “El celo por tu Casa me consumirá”.
Entonces los judíos le preguntaron: “¿Qué signo nos das para obrar así?”
Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”.
Los judíos le dijeron: “Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y Tú lo vas a levantar en tres días?”
Pero Él se refería al templo de su cuerpo.
Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que Él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

Reflexión

En el Evangelio de hoy se hace referencia al Templo. El Templo de Jerusalén evocaba la presencia de Dios en medio de su pueblo, es un signo de esa elección de Dios, un espacio sagrado. El relato de Juan, muestra la pasión, celo y enojo de Jesús al encontrar el Templo convertido en el lugar donde se han establecido el afán de poder y la corrupción. Jesús, no hace vista gorda frente a lo que sucede, no transa frente a aquello que está llamado a ser reflejo, signo de la presencia de Dios. El tema del Templo y la ira del Señor son referentes que hoy invitan a la coherencia, a la verdad… al reconocimiento de que nuestra opción creyente no es un accesorio o un elemento en segundo plano, sino más bien una realidad que debe empapar lo que somos y hacemos.
En este tiempo que nos regala el Mes de María, nos podemos preguntar ¿Qué espacio tienen la fe y las “cosas de Dios” en nuestra vida? ¿nos apasionan intensamente?

Categories: Evangelio diario

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