El rey, en su avaricia, había apresado y encarcelado a Háyarat Saheb, a quien todo el pueblo veneraba y reverenciaba como a un hombre de Dios y profeta de su pueblo, e hizo saber que no lo pondría en libertad hasta que el pueblo pagase una muy elevada cantidad de dinero por su rescate. Una manera un poco primitiva y salvaje de cobrar impuestos. El rey sabía que el pueblo veneraba al… read more