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Marcos 3,7-12: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”

21 de Enero 2021     Freddy Araya    

18 enero

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos

Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.

Porque, como sanaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.

Reflexión

San Marcos inicia una nueva sección en la revelación de Jesús, ya que nos ha mostrado que el primer intento del Maestro de Nazaret de revelarse a través de sus palabras y obras ha sido un fracaso, porque los dirigentes judíos cierran sus ojos y corazones y se oponen totalmente a Él. Pero la multitud y sus discípulos están todavía a su lado. Empieza una nueva etapa de revelación que acontece en la ribera del Mar de Galilea o Lago de Genesaret. De entre las multitudes van a surgir los Doce y también dos grupos: los de dentro (sus discípulos/as) y los de fuera (sus antagonistas), entre los que, curiosamente, se encontrarán sus parientes. El evangelista nos prepara para esta sección dándonos un resumen de la intensa actividad de Jesús, poniendo énfasis en la actividad curativa del Nazareno y, especialmente, en la afluencia interminable de la gente que procede de todos los puntos cardinales. El centro del resumen es el Señor Jesús y su fuerza de atracción irresistible como médico de la humanidad enferma y única fuente de salvación verdadera. Los inmundos demonios lo reconocen llamándolo Hijo de Dios, pero el Maestro los hace callar, porque Él quiere ser reconocido por la gente a través de un itinerario de fe; por eso sólo el que lo siga hasta el final, descubrirá su verdadera identidad.

Puedo buscar un momento de silencio y tranquilidad durante mi jornada para revisar cómo ha sido mi itinerario de fe, desde el momento en que conocí al Señor hasta el día de hoy. ¿Qué hito o etapas puedo descubrir?

Categories: Evangelio diario

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