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Juan 21, 15-19: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. San Pedro y San Pablo

29 de Junio 2018     Freddy Araya    
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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan

Habiéndose aparecido Jesús resucitado a sus discípulos, después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le respondió: Sí, Señor, Tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis corderos. Le volvió a decir por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: Sí, Señor, sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Le preguntó por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: Señor, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras. De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: Sígueme.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy en el contexto de la Fiesta de San Pedro y San Pablo, una fiesta muy importante para la Iglesia, la liturgia centrándose en el Evangelio, nos ofrece un diálogo acerca de aquello que es fundamental para un seguidor del Señor, la opción y el amor por Él, mirando la figura de Pedro. Que tremenda oportunidad le da Jesús a Pedro después que lo había negado tres veces. Hablar del amor con Jesús es casi una locura, de manera que Pedro sólo se atreve a contestarle lo que somos capaces los humanos: Si te quiero, especialmente si se tiene en la mente el recuerdo de la negación… Porque amar es cosa de Dios, los hombres queremos, con afecto, con amistad, con ternura; así es como queremos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestro cónyuge, a nuestros amigos. Con todas las imperfecciones que cada uno da por el otro y que enriquece el querer; unas veces con grandes expresiones y otras veces con rabias y faltas de comprensión. Cuantas veces peleamos con nuestros hijos, padres y prójimo pero les decimos que los queremos. Sin embargo Jesús al preguntar a Pedro dos veces ¿me amas? dirige también su interrogante a cada uno de nosotros, lo que refleja lo que significa el amor a Dios frente a nosotros. La humildad de Pedro hace que le pregunte una tercera vez y ahí viene el cambio: se ha puesto a nuestra altura: «Simón hijo de Juan, ¿ME QUIERES?» Hoy más que nunca vale la pena detenernos también en la respuesta de Pedro: «Señor, tu sabes todo, tu sabes que te quiero».

Así, resulta necesario que nos preguntemos ¿De qué manera estoy «queriendo» o «amando» al Señor? ¿Soy capaz de expresarlo cuando no tengo los ojos cerrados frente a mi prójimo? ¿Me siento hoy corresponsable de la misión encomendada a Pedro?

Categories: Evangelio diario

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