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Juan 10,1-10

8 de Mayo 2017     soporte    

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido, pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por su nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos: pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago: yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Reflexiona

Alguien ha dicho por ahí que Jesús no tiene la buena fama que merece debido a lo que se dice de Él en las misas, generalmente asociado a tareas, deberes y mandamientos. Es como si Jesús fuese alguien que no quería ver felices a las personas. Nada más lejano. Jesús quiere que las personas sean plenamente felices, que gocen del regalo de la existencia, que cada uno tenga lo necesario para estar contento por estar vivo y así lo transmita a los demás. Es lo que dice en la sintética frase “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”. ¿Entiendes así el Evangelio?

Categories: Evangelio diario

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