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Lucas 18, 1-8: Dios hará justicia a sus elegidos que claman a Él.

17 de Noviembre 2018     Freddy Araya    

jueves 12

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: “En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: «Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario».
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: «Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme»”.
Y el Señor dijo: “Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?”.
Palabra del Señor.

Reflexión

El evangelio de hoy nos relata otro asunto muy importante, a saber: la oración. Lucas nos ofrece una lección muy sencilla de confianza para hacer oración de petición. Es la segunda vez que Lucas nos trae palabras de Jesús para enseñar a rezar. La recomendación a «orar sin desanimarse» se nos dirige hoy a cada uno de nosotros. Jesús nos dice que nuestra oración tiene que ser perseverante, sin descanso, día y noche, sin desanimarnos nunca, sabiendo que Dios nos escucha siempre. A veces aparecerán silencios largos por parte de Dios, pero nosotros debemos seguir orando pues aunque su tiempo no es nuestro tiempo, Él antes o después en su gran misericordia atenderá nuestras súplicas. El tema de la oración es de gran importancia, pues debemos recordar que es el termómetro de nuestra fe, según sea tu oración así será tu fe, pues la fe va creciendo con la oración. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “El fruto de la oración es la fe”.
¿Qué nos enseñan estas dos parábolas sobre la oración? ¿Qué nos enseñan sobre la manera de ver la vida y las personas? ¿Soy perseverante en mi oración?

Categories: Evangelio diario

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