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Lucas 13, 22-30: Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?

30 de Octubre 2019     Freddy Araya    

11-11-2017

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”
Él respondió: “Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos». Y Él les responderá: «No sé de dónde son ustedes».
Entonces comenzarán a decir: «Hemos comido y bebido contigo, y Tú enseñaste en nuestras plazas». Pero Él les dirá: «No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos”.

Palabra del Señor.

Reflexionemos

El evangelio de hoy nos relata un episodio acontecido durante el largo camino de Jesús desde Galilea hasta Jerusalén, es decir, el camino a su pasión. En la ocasión, la pregunta que se le hace a Jesús, va dirigida a saber su opinión sobre el número de los salvados del pueblo de Israel. La respuesta de Jesús no tiene que ver con el número de salvados sino con la actitud y las opciones que elige cada persona. De este modo, su respuesta apunta a lo que realmente importa: ‘Trata al máximo para entrar por la puerta angosta porque te digo, muchos lo intentarán y no lo lograrán”. Pero ¿Qué significa esto? Se trata de la conversión que Jesús nos pide. Se trata de un camino que implica, elección, opción libre, esfuerzo, constancia, lucha, porque muchos querrán entrar y no podrán. El esfuerzo no supone acumular acciones y méritos en beneficio propio, sino escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica. De este modo, entrar en la comunidad de Jesús implica adherirse a su persona y asumir su proyecto como algo esencial y valioso para el creyente. En síntesis, Jesús nos llama a pensar lo que es importante para nosotros, y a considerar los esfuerzos que hacemos. La salvación permanece como regalo de Dios, pero se nos invita a demostrar el compromiso por el Reino e impulsar el empleo de nuestras energías por su causa.

El evangelio de hoy es una oportunidad para preguntarnos: ¿Qué idea tengo de Dios, de la vida, de la salvación? ¿Tengo conciencia de lo que significa seguir al Señor con nuestros comportamientos, nuestra mirada misericordiosa y nuestro compromiso con los últimos?

Categories: Evangelio diario

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